Disciplina
Karate
La práctica del karate se ha revelado como una valiosa ayuda para la formación integral de los más pequeños. Fortalece la autodisciplina y la concentración, que más tarde serán la mejor ayuda en el estudio. También favorece el desarrollo psicomotor mucho más que otros deportes, por eso potencia la coordinación y la bilateralidad.
Nuestro centro está especializado en clases para niños de tres y cuatro años. Durante estas clases, y a través de estímulos bien dirigidos, favorecemos un desarrollo motriz más completo y, sobre todo, una gran afición a disfrutar del deporte.
Seguro que es un deporte apropiado para tu hijo, sea cual sea su temperamento y carácter: tranquilo o nervioso, activo o reposado. Su práctica ejercita la concentración, genera respeto y educación, da confianza y seguridad y le mantendrá en forma. Un deporte diferente y divertido y, en contra de los que algunos puedan creer, nada agresivo.
Progreso y Evolución
El Camino del Tatami
La evolución del karateca explicada a través de sus cinturones. Haz clic en cada uno para descubrir su significado y el valor que representa dentro del camino del karate.
La mente vacía, limpia y receptiva. Representa la inocencia del principiante que desconoce el arte y está listo para ser sembrado con el conocimiento del karate.
Humildad para aprender desde cero y paciencia ante las primeras dificultades físicas.
La luz del sol que empieza a brillar. Simboliza el despertar de la semilla del karate que ha comenzado a echar raíces en el tatami.
Curiosidad constante y perseverancia para asentar los cimientos de la disciplina.
La tierra fértil y el fuego de la motivación. Representa la fuerza vital que empieza a tomar forma y el calor que da estabilidad y energía.
Entusiasmo renovado y desarrollo del autocontrol ante la fatiga física.
La planta que brota y florece. Simboliza el desarrollo técnico visible y la fluidez que comienza a asomar en los movimientos.
Concentración absoluta y control de la respiración durante la fuerza.
La inmensidad del cielo. La planta busca las alturas y el karateca expande su técnica y su visión, refinando el control sobre sus emociones.
Templanza ante la adversidad y control total de la mente durante el combate.
El tronco robusto con raíces firmes. Es el momento de la madurez y la técnica consolidada, donde se prepara el paso a la maestría.
Responsabilidad ante el dojo, madurez y auto-exigencia constante.
La suma de todos los conocimientos. El negro acumula todos los colores y, al mismo tiempo, marca el verdadero inicio (Shodan) del viaje hacia el entendimiento real del Karate.
Liderazgo silencioso y el retorno a la humildad inicial del cinturón blanco.